Monday, April 04, 2011

el sol y una casa chiquita

Hoy me pateaste la puerta del alma y no me recompongo. Es dulce pero duele, distinto, no con la inocencia de otros años. Ya conozco este lugar, es una casa que tengo perdida por ahí y hace una semana que llegue otra vez. Después de años, años pareciera....
Increíble que hayas sido vos quien me abrió la puerta. Pero tiene sentido, es fraternal, es confianza, es ese lado del corazón, el de ayer. La nostalgia, la nostalgia es lo que no para de salir de mi. De lo que es, de lo que sera y de lo que no somos mas.
Como otras veces, atoraste mi llanto cerca de la garganta y la sien, se que hasta que no te entienda del todo no lo vas a dejar salir. Es como parir. Yo se que me obligas a descubrir todo esto viejo en este nuevo anden. Pero hacia tiempo que ese olor... ese olor a tierra del sol de tarde y bicicleta no se quedaba acá por tanto tiempo. La diferencia es que esta cama no se calma solo conmigo.
Y ya descubrí! mi cuerpo me dice que es otoño solo con asomar la nariz.
Hay algo que me hace sonreír sin embargo, solo llegaste porque yo estoy volviendo. Nadie dijo que fuera fácil...






1 comment:

Casi Ángel said...

Ayy chi... cuánta metáfora hermosa ronda por aquí!
:)