Saturday, July 25, 2009


Estaba sentado el hombrecito mirando, los colectivos y autos pasar. La cara se le perdía dentro del humo, aunque extrañamente eso no le molestaba, era un camuflaje para disimular que en realidad no estaba allí. Era solo lo que parecía, parecía mirar, los autos y colectivos... algunas bicicletas. Tenia las manos agarraditas, juntas sobre las piernas, los pies de punta al piso, los banquitos de plaza en Londres son algo altos para el. Al lado una paloma, no le gustan pero no la ve. No importa, igual que el ruido. Sin el ruido no podría disimular, igual que con el humo, que no esta allí donde todos lo ven sentado, agarradito de las manos.
Stan Getz lo mira desde la boluta de humo que se quedo imantada a su cara, ya es casi una mascara. El hombrecito se muerde el labio, casi que tiene miedo de pensar, enfrentar la mirada que inquiere desde el espejo gris. Por que? Las preguntas se agolpan en su frente sin que pueda llegar a entenderlas plenamente, son crueles, como si el pudiese intentar comprenderlas así, todas encimadas. Se aprieta las manos, que transpiran porque el no puede llorar, el humo le seca los ojos.
Pasan por enfrente unas piernas que terminan en tacones de rojo brillante, frenéticos como el paso que llevan. El hombrecito se ve sacudido en su banquito, levanta la cabeza, por encima de la nube con su espejo y ve las torres, agujas, y estandartes que pinchan al cielo de Londres, al cual misteriosamente encuentra soleado. Entra el sol como pimienta en sus ojos. Le arden por suerte, todavía le sirven para sentir.
Su boca dibuja una mueca por la paradoja; el cielo mas diáfano que ve en meses es el reflejo de una maraña de pelusas y cables que tiene detrás de los ojos, Que tremenda burla! Que descaro, que bronca! Pero ni eso, ni la bronca es cierta realmente. Su cara se queda atornillada mirando hacia arriba, hacia la burla degenerada, no puede correr la vista del sol que lo encandila. Ruega por dios que algo lo golpee, porque por si solo no es capas de salir, no se va mover. Se va a quedar ahí, como signo de protesta. Basta!
La paloma salio volando de repente, el hombrecito da un seco sacudon de cabeza, aguza la vista, hasta que logra ver de nuevo. Mira hacia el costado, sobre el banquito no quedo nada, ni plumita dejo la paloma. 'Eso de los mensajes y las señales son pavadas'-piensa. Luego de un segundo, se para y sigue caminando, después de todo, todavía es de mañana.

3 comments:

Lady Stardust said...

Volviste ceci, volviste!!!!! Que bueno....y el hombrecito vino con vos?

daydreamer said...

sisi... lo tengo conmigo, junt con el topo!

Casi Ángel said...

cobrales el alquiler, al menos...